sábado, 11 de febrero de 2017

EDUCACIÓN ESPECIAL: UNA FORMA DE EDUCAR Y UNA FORMA DE VIVIR

Se entiende por educación especial aquélla que va dirigida a personas "especiales". También se la denomina educación diferencial pero, en definitiva, se la define como el conjunto de conocimientos científicos e intervenciones educativas, psicológicas, sociales y médicas, tendentes a optimizar las capacidades de sujetos excepcionales (Wikipedia, 30 de abril de 2013). 

Estas personas son especiales porque para cada familia de la que forman parte lo son, y representan lo más amado para ellos. Es por esto que no suelen escatimar esfuerzos para dedicarles todo el cariño y garantizarles que puedan desarrollarse en una sociedad que cada vez mira más por sus miembros más necesitados. Eso es una sociedad democrática, viva y en constante evolución.

Los neandertales ya enterraban a sus muertos y les dedicaban un espacio de tiempo a despedirse de ellos antes de partir, siguiendo sus costumbres nómadas. Éste fue uno de los rasgos que denotaron una inteligencia más allá del instinto de supervivencia, que les distinguía del resto de especies. A partir de ese momento, pronto llegaría el homo sapiens, aunque a fecha de hoy todavía se anda buscando el "eslabón perdido", es decir, en qué momento el hombre se vuelve realmente inteligente.

Si los neandertales enterraban a sus muertos, parece lógico que después de unos miles de años el hombre moderno también se ocupe de los vivos de su especie que necesitan una ayuda, ¿no?

El siguiente vídeo nos presenta una situación real a la que, mediante la educación especial, se consigue una verdadera integración de un alumno con sus compañeros de clase.




Fig. 1. Integración de alumnos invidentes. Fuente: YouTube (ONCE)





La educación especial tiene muchas facetas. Algunas de ellas quedan explicadas en los dos vídeos siguientes:





Fig. 2. Autismo. Fuente: YouTube (ORANGE)




Fig. 3. Autismo: habilidades especiales. Fuente: YouTube (ORANGE)


¡Y por qué no! También hay que ver a "Super Antonio".




Fig. 4. Super Antonio (motórico). Fuente: YouTube



REFERENCIAS


WIKIPEDIA (30 de abril de 2013). Educación especial. Web Wikipedia. Recuperado el 31/01/2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_especial



jueves, 9 de febrero de 2017

NEUROEDUCACIÓN (I): POR OTRA ESCUELA

Hay quien afirma que la neuroeducación demuestra que la emoción y el conocimiento van juntos (Mora, F.; 2013).

Ciertamente, cuando se habla de aprendizaje significativo se da por hecho que el individuo ha entendido y asimilado un conocimiento, pero ello también lleva implícito que se han dado una serie de procesos cerebrales que han permitido ese entendimiento.

Por tanto, un proceso de aprendizaje debería tener en cuenta las características físicas y químicas del cerebro del individuo, pues no hacerlo sería algo así como estar a oscuras en una habitación buscando la puerta de salida a tientas. De hecho, cualquier docente realiza un análisis de sus estudiantes, aunque sea en conjunto, para decidir cuál es la mejor forma de llegar a sus mentes, de captar su atención. Y se trata, además, de una acción que puede ir variando continuamente en el tiempo en función de la retroalimentación inmediatamente que proporcionan los estudiantes, incluso de forma inconsciente.

En el siguiente vídeo se ponen de manifiesto algunos conceptos y razonamientos específicos sobre la forma en que el cerebro asimila el conocimiento, es decir, aprende.



Fig. 1: La neuroeducación. Fuente: YouTube

La neurociencia está íntimamente ligada con los procesos de aprendizaje. En consecuencia, es importante para un docente conocer cuáles son los procesos que se forman en el interior del cerebro humano para convertir unas estimulaciones externas en un aprendizaje profundo y duradero.



El siguiente artículo (publicado en El País el 12 de diciembre de 2013 por Carlos Arroyo) muestra una entrevista a Francisco Mora, catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense de Madrid) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Doctorado en Medicina por la Universidad de Granada y en Neurociencias por la Universidad de Oxford:


NEUROEDUCACIÓN (I)


En el mismo momento de nacer ya estamos aprendiendo. Aprender es un proceso innato y consustancial para mantener la vida. Es imprescindible para que la especie sobreviva. Es la necesidad más vieja del mundo: como comer, beber o reproducirse. Cualquier individuo biológico que no pudiera aprender, o que aprendiera mal, perecería pronto, como perecería quien no comiera ni bebiera. La vida no sería viable sin el aprendizaje.


La maquinaria molecular del proceso de aprendizaje se pierde en los arcanos del tiempo: ya existía en los seres unicelulares, hace al menos 3.000 millones de años. Aprender conlleva un proceso molecular que se ha ido elaborando y haciéndose más complejo con la aparición del sistema nervioso, comenzando con los invertebrados. Un caracol, por ejemplo, posee una poderosa maquinaria neuronal con la que aprende a distinguir en su entorno lo que es bueno (un trozo de comida) de lo que es malo (cualquier sustancia tóxica).

El cerebro de los mamíferos, y entre ellos el ser humano, posee un diseño orquestado por códigos heredados a lo largo del proceso evolutivo que empujan a todos los seres vivos a aprender de modo espontáneo. Códigos que vienen impresos en el programa genético de cada especie. Al nacer, el de aprendizaje es el primer mecanismo cerebral que se activa. Es el mecanismo responsable de la adaptación al medio ambiente y la supervivencia.

Todos hemos visto en televisión cómo la gacela recién nacida intenta ponerse de pie en solo unos minutos, y lo hace aprendiendo de la realidad del mundo que pisa. El contacto directo con el mundo físico es absolutamente imprescindible para que los códigos genéticos se enciendan y, con ello, la maquinaria del aprendizaje. Se aprende aprendiendo: una vez puesta de pie, la gacela aprende que no debe correr por la pradera, expuesta a depredadores, y lo hace muy pegada a su madre, porque ya ha aprendido, rapidisimamente, que esta la protegerá. Eso es aprendizaje, y los mecanismos que lo sostienen son los códigos sagrados de la existencia biológica, que digámoslo una vez más, son los que mantienen la supervivencia.


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Fig. 2: Niños jugando en el campo. Fuente: http://datomujer.com

El aprendizaje del ser humano no es, en su esencia, muy diferente del que acabo de describir. En sus primeros años, el ser humano también debiera aprender cómo es el mundo de modo directo en la naturaleza, y no en las aulas. Es cierto que, a diferencia de la gacela, el aprendizaje del ser humano requiere un proceso activo por parte de los demás.

Por ejemplo, al niño de 2 o 3 años, ahora que nos estamos dando cuenta de la envergadura y trascendencia que tiene la educación en esas edades, no se le debería enseñar qué es una flor más que en el campo, haciendo que el niño observe la flor en el contexto de las demás flores y hojas y ramas, y mirándola de forma aislada o en el conjunto de otras flores. Y que pueda coger la flor, tocarla y olerla, y arrancar los pétalos y hacerlo tanto con una flor tersa, acharolada y reluciente, como con aquella que pierde su brillo y fulgor, y aun lo que queda, ya seco, de aquella misma flor. Y así, con las hojas y las ramas de los árboles. Y como en este ejemplo, todo el aprendizaje del mundo sensorio-motor del niño de esta edad debería ser extraído más de la realidad, en directo, y menos de las fotografías, los vídeos o los libros, encerrado entre las cuatro paredes de una guardería.

Solo así, de manera natural, no lo olvidará nunca y, además, con ello construirá los elementos sensoriales sólidos con los que luego creará los abstractos y las ideas, que son los átomos del pensamiento. Solo aprendiendo bien los concretos perceptivos se pueden aprender bien después esos abstractos que, engarzados en hilos de tiempo, constituyen el razonamiento humano.

Pues bien, todo esto viene orquestado por la emoción, por el cerebro emocional. Todo cuanto hay en el mundo, si resulta nuevo, diferente y sobresale de la monotonía, despierta la curiosidad, uno de los ingredientes básicos de la emoción. La curiosidad es la llave que abre la ventana de la atención y con ella se ponen en marcha los mecanismos neuronales con los que se aprende y se memoriza.


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Fig. 3: Niños jugando en el campo. Fuente: http://datomujer.com


Es decir, el encendido de la emoción por lo que se ve, se oye o se toca es el núcleo central de todo aprendizaje, sea a edades muy tempranas, como las que acabo de mencionar, sea a cualquiera de las edades por las que transcurre el arco vital del ser humano, incluido el propio proceso de envejecimiento. Nadie puede aprender nada a menos que aquello que vaya a aprender le motive, le diga algo, posea algún significado que le encienda emocionalmente.

La curiosidad precede a la atención. La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver, lo digo una vez más, con la supervivencia del individuo. La atención es como un foco de luz que ilumina lo que hay delante de nosotros y lo distingue, lo diseca de todo lo demás. Fuera de ese foco queda la penumbra, y en ella apenas si se puede discriminar algo. Es con esa luz como se ponen en marcha los mecanismos neuronales del aprendizaje y la memoria. Y es con ello como se crea el conocimiento.

Hoy la neurociencia comienza a conocer los ingredientes de esos procesos que son la emoción, curiosidad, atención, percepción y conciencia, aprendizaje y memoria, y toda otra serie de añadidos fisiológicos importantes para ese aprendizaje, como son el sueño, los ritmos circadianos y tantos otros. Y a partir de la neurociencia, empieza a tomar cuerpo la neuroeducación, que analizaremos en la continuación de este artículo, la próxima semana.


NEUROEDUCACIÓN (II)


Continuando con la segunda parte de la entrevista en El País al Doctor Francisco Mora Teruel sobre la neuroeducación, su gran pasión, se reproduce a continuación el siguiente artículo (publicado en El País el 19 de diciembre de 2013 por Carlos Arroyo).

Francisco Mora es catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense de Madrid) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Doctorado en Medicina por la Universidad de Granada y en Neurociencias por la Universidad de Oxford.



NEUROEDUCACIÓN (II)


La neuroeducación es una nueva visión de la enseñanza basada en el cerebro. Es una visión que ha nacido al amparo de esa revolución cultural que ha venido en llamarse neurocultura. La neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la psicología, la sociología y la medicina, en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.

Como dije en el anterior artículo, en el corazón de este nuevo concepto está la emoción. Este ingrediente emocional es fundamental tanto para el que enseña como para el que aprende. No hay proceso de enseñanza verdadero si no se sostiene sobre esa columna de la emoción, en sus infinitas perspectivas.

La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro. Este diseño, labrado a lo largo de muchos millones de años de proceso evolutivo, nos indica que toda información sensorial, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación (procesos mentales, cognitivos), pasa por el sistema límbico o cerebro emocional, en donde adquiere un tinte, un colorido emocional. Y es después, en esas áreas de asociación, en donde, en redes neuronales distribuidas, se crean los abstractos, las ideas, los elementos básicos del pensamiento.

De modo que el procesamiento cognitivo, por el que se crea pensamiento, ya se hace con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender y memorizar.

Los seres humanos no somos seres racionales a secas, sino más bien seres primero emocionales y luego racionales. Y, además, sociales. La naturaleza humana se basa en una herencia escrita en códigos de nuestro cerebro profundo, y eso lo impregna todo, lo que incluye nuestra vida personal y social cotidiana y, como he señalado, nuestros pensamientos y razonamientos. Esa realidad se debe poner hoy encima de cualquier mesa de discusión sobre la educación del ser humano.

Es esta realidad la que nos lleva a entender que un enfoque emocional es nuclear para aprender y memorizar, y, desde luego, para enseñar. Y nos lleva a entender que lo que mejor se aprende es aquello que se ama, aquello que te dice algo, aquello que, de alguna manera, resuena y es consonante (es decir, vibra en la misma frecuencia) con lo que emocionalmente llevas dentro. Cuando tal cosa ocurre, sobre todo en el despertar del aprendizaje en los niños, sus ojos brillan, resplandecen, se llenan de alegría, de sentido, y eso les empuja a aprender.

Solo el que aprende bien sobrevive más y mejor. Seguir vivo en un mundo exigente (y el mundo vivo lo es), desde vivir en la selva hasta vivir en un mundo social duro y competitivo, requiere aprender, y aprender bien. El que no es capaz de aprender suele vivir menos, ya lo hemos señalado. Y aprender requiere inexcusablemente basarse en la emoción.




Fig. 1: Niños poco motivados en clase. Fuente: http://www.conmishijos.com



Pero esa emoción en la enseñanza exige matices profundos cuando es aplicada al ser humano a lo largo de su arco vital. Aprender (y, por lo tanto, enseñar) no es lo mismo para un niño de 2 o 3 años, que, con enseñanzas ya regladas, para el niño de 6 años (cuando comienza con el tambor de las ideas en Primaria), el púber o el adolescente (que vive en un mundo cerebral convulso donde los haya), o bien el adulto joven, el adulto medio o el que atraviesa la ahora larga senescencia. Hoy habría que añadir el periodo prenatal y al perinatal (aquel que va desde la semana prenatal 32 hasta los 2 meses postnatales). Hoy la neuroeducación alcanza a todo ese amplio y, en el terreno específico de la educación, casi desconocido arco vital del ser humano.

Con todo lo que antecede, es claro, como ya he señalado, que lo que enciende el aprendizaje es la emoción y, en ella, la curiosidad y, luego, la atención. Pero la atención no se puede suscitar simplemente demandándola, ni la curiosidad tampoco. Hay que evocarlas desde dentro del que aprende.

Hoy comenzamos a saber que lo que llamamos curiosidad no es un fenómeno cerebral singular, sino que hay circuitos neuronales diferentes para curiosidades diferentes, y que no es lo mismo la curiosidad perceptual diversificada, aquella que despierta de modo común en todo el mundo cuando se ve algo extraño y nuevo, que aquella otra conocida como curiosidad epistémica, que es la que conduce a la búsqueda específica del conocimiento.

Y lo mismo podemos decir sobre la atención, cuyo sustrato cerebral nos lleva hoy a reconocer la existencia de muchas atenciones cerebrales. Atenciones que van desde la atención básica, tónica, que es la que todos tenemos cuando estamos despiertos, a aquellas otras de alerta, de foco preciso (ante un peligro), orientativa (buscar una cara entre cientos), ejecutiva (la del estudio), virtual (procesos creativos) o digital (utilizada en internet).






Fig. 2: Niños alegres en clase. Fuente: http://www.imagui.com



Y es claro, además, que todos estos procesos difieren en el niño y el adulto, y aun en el niño para cada edad. Claramente el tiempo atencional que precisa el niño no es el mismo que el requerido por el adulto para atender una percepción concreta simple o aprender un concepto abstracto altamente complejo. Precisamente, conocer los tiempos cerebrales que se necesitan para mantener la atención a cada edad o periodo de la vida puede ayudar a ajustar tiempos de atención reales durante el aprendizaje en clase de una manera eficiente. Y también conocer cómo estos tiempos pueden ser modificados.

Y lo mismo que el aprendizaje consiste en momentos seriados de asociaciones de fenómenos o conceptos que se repiten en ese juego mental de aciertos y errores, memorizar requiere también de repetición constante de lo ya aprendido. El maestro o el profesor universitario hoy comienzan a utilizar adecuadamente fórmulas que pueden ser enormemente útiles en esa memorización de lo aprendido.

Neuroeducación alcanza pues a todo el arco de la enseñanza, desde los niños de los primeros años a los estudiantes universitarios, o en la enseñanza de formación profesional o de empresa. Y, por supuesto, también a los maestros y los profesores, sobre la forma más eficiente de enseñar. La neuroeducación comienza a poner en perspectiva, más allá de los procesos cerebrales mencionados como la curiosidad y la atención, otros factores como la extracción social de la familia y la propia cultura como determinantes del aprendizaje.

Y, más allá, la neuroeducación intentar destruir los neuromitos (falsos conocimientos extraídos de la neurociencia) y conocer la influencia de los ritmos circadianos, el sueño y su poderosa influencia en el estudio, o factores tan importantes como la arquitectura del colegio, el ruido, la luz, la temperatura, los colores de las paredes o la orientación del aula.

Y también ayuda a hacerse preguntas como estas: ¿Por qué los niños están siempre preguntando? ¿Se puede enseñar por igual a niños crecidos en culturas y de etnias diferentes? ¿Hay que ser de raza judía para ser académicamente brillante? ¿Por qué el ambiente familiar de estudio es tan determinante en las capacidades de aprender de los niños? ¿Se puede memorizar mejor durmiendo mejor? ¿Qué hace que se aprenda y memorice mejor si uno se equivoca más? ¿Por qué es más interesante una pregunta brillante que una contestación brillante? ¿Por qué hoy la letra con sangre ya no entra? ¿Es lo mismo enseñar arte o matemáticas, medicina o derecho, fontanería o filosofía? ¿Cómo enseñar que hay dos formas cerebrales de aprender matemáticas? ¿Podrán los nuevos ordenadores de alto procesamiento (relación y reconocimiento personal del estudiante) sustituir a la relación maestro-alumno?

De este modo y por este camino, la neuroeducación se adentra en el conocimiento de aquellos cimientos básicos de cómo aprender y memorizar, y cómo enseñar. Y cómo hacerlo mejor en todo el arco de adquisición del conocimiento y los múltiples ingredientes que lo constituyen. Dilucidando así los entresijos de la individualidad y las funciones sociales complejas, el rendimiento mental, el desafío cerebral de Internet y las redes sociales, o cómo llegar a ser un maestro o un profesor excelente. Añadiendo a ello la formación del pensamiento crítico y analítico, y, más allá, el pensamiento creativo. O evaluando en los primeros años a niños que sufren procesos cerebrales o psicológicos que dificultan el proceso normal de aprendizaje, para permitir así aplicar tratamientos tempranos muy eficaces.

La neuroeducación es, pues, un campo de la neurociencia nuevo, abierto, lleno de enormes posibilidades que eventualmente debe proporcionar herramientas útiles que ayuden a aprender y enseñar mejor, y alcanzar un conocimiento mejor en un mundo cada vez de más calado abstracto y simbólico y mayor complejidad social.

Facilitar todo esto requeriría la creación de una nueva figura profesional, aquella del neuroeducador, que analizaremos en un nuevo artículo la próxima semana.



Y a continuación, también, la segunda parte de su entrevista en La 2:



Fig. 3: Entrevista a Francisco Mora en "La 2" (II). Fuente: YouTube





viernes, 24 de junio de 2016

LA IMPRESIÓN 3D, SU ENTORNO Y SUS CONSECUENCIAS


INTRODUCCIÓN

La impresión 3D está de moda. Raro es el medio que no le ha dedicado algún capítulo de sus publicaciones a hablar de ella, cuando no todo un número completo en exclusiva. En muchas escuelas, tanto públicas como privadas, se ha optado por situar una de estas impresoras en lugar bien visible para que los visitantes se lleven una buena “impresión”, permítanme la ironía. Pero de puertas adentro, ya en la intimidad del día a día, escasa es la productividad de estos dispositivos, incluida la de generar y transmitir conocimiento a los estudiantes.

Nuestros dirigentes, así como los de otros países del entorno o similares, coinciden en dar una gran importancia a estas impresoras, ya no por el hecho de su novedad sino por el futuro que representan en los próximos avances de la sociedad.

Básicamente, la impresora 3D reproduce (genera) una pieza en tres dimensiones partiendo de cero y dosificando el material de que se compone en capas que se van superponiendo una tras otra hasta conformar la pieza en su totalidad. Lógicamente, este proceso está absolutamente controlado por ordenador y programado previamente para que el cabezal de la impresora por donde saldrá el material permita el paso de la cantidad exacta que corresponde en cada paso.

El material usado más común en la enseñanza o en el diseño de prototipos se suministra en bobinas de ABS o de PLA de un color elegido al gusto.  





LOS CONSUMIBLES

El ABS es un material termoplástico, como tantos otros de los que se producen en la actualidad en nuestra sociedad, denominada Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC), pero que bien podría llamarse Sociedad de los Plásticos, siendo un nombre descriptivo de la realidad, como el anterior, perfectamente válido si nos atenemos a una de las características más sobresalientes de esta sociedad.

Los materiales plásticos los encontramos presentes en nuestras vidas, en nuestros hogares, en los automóviles, en la oficina, en el supermercado, por la calle… Nos rodean y se han vuelto insustituibles por su relativo bajo coste de fabricación, su versatilidad y su gran utilidad. En el terreno de los consumibles de las impresoras 3D, estas bobinas de ABS son compañeros inseparables de cada impresora 3D. Unas y otra son un “todo uno”, pues en esa simbiosis ninguna puede existir sin la otra. Prueba de ello son “la otra” arrinconada que podemos contemplar en muchos institutos de Secundaria tras decaer algo el furor por estas impresoras una vez realizado el segundo o tercer pedido de bobinas, con un coste de unos 18€ por bobina. Una pequeña cantidad aparentemente, pero que sobrepasa el límite presupuestario del departamento de Tecnología para dedicar a este tema.

El ABS (ACRILONITRILO-BUTADIENO-ESTIRENO) es un material que funde a unos 250 ºC y que presenta una serie de propiedades que lo hacen idóneo, hoy por hoy, para su aplicación en este campo:
-        Media-alta resistencia al impacto
-        Media-alta resistencia térmica
-        Alta rigidez
-        Alta dureza
-        Excelente estabilidad dimensional
-        Baja contracción de molde
-        Baja absorción de humedad
-        Brillo superficial
-        Buenas propiedades dieléctricas
-        Reutilizable de forma sencilla y barata

Su mayor inconveniente es que en la fusión se desprenden algunos gases tóxicos que pueden ser peligrosos si no airea la habitación suficientemente, lo que ocurre sin remedio si funciona a la vez más de una impresora).


El material PLA es más ecológico aparentemente, ya que procede fundamentalmente del maíz y no produce gases, o al menos éstos no son tóxicos. Esta naturalidad también se traduce en que la gama de colores con la que se fabrica es más amplia que en el caso del ABS, pero también su punto de fusión es bastante más bajo (sobre los 50ºC). El precio es muy similar al anterior, pero su reutilización es complicada y no suele llevar a cabo.

Existen otros materiales que también son usados para aplicaciones decorativas que son comercializadas, como es el caso de la madera, el nylon, la fibra de carbono, etc. Pero los precios se van incrementando según el tipo. Igualmente, podemos encontrar otras bobinas, como por ejemplo estaño, plata, oro…, para aplicaciones en joyería, que es uno de los campos en los que está creciendo con mucha fuerza esta tecnología.


LA IMPRESORA 3 D

Estas impresoras han tenido una referencia fundamental en las de inyección de tinta. Conceptualmente las idearon en la década de los 70, pero ha sido en los últimos 5 años cuando se ha disparado la atención hacia ellas.

Algunas aplicaciones en las que se han convertido en insustituibles por precio, rapidez e innovación son las siguientes, en orden cronológico:

-        1992 - FABRICACIÓN DE PROTOTIPOS CAPA POR CAPA
-        1999 - ÓRGANOS DE INGENIERÍA TRAEN NUEVOS AVANCES EN MEDICINA
-        2002 - UN RIÑÓN 3D EN FUNCIONAMIENTO
-        2005 - OPEN-SOURCE COLABORA CON LA IMPRESIÓN 3D
-        2006 - EL SLS Y LA PERSONALIZACIÓN EN LA FABRICACIÓN EN MASA
-        2008 - LA PRIMERA IMPRESORA CON CAPACIDAD DE AUTO REPLICA.
-        2008 - LANZAN SERVICIOS DE CO-CREACIÓN
-        2008 - GRAN AVANCE EN LA PRÓTESIS
-        2009 - KITS DE IMPRESORAS 3D DIY ENTRAN EN EL MERCADO
-        2009 - DE CELULAS A VASOS SANGUÍNEOS
-        2011 - PRIMER AVIÓN IMPRESO EN 3D
-        2011 - PRIMER COCHE IMPRESO EN 3D
-        2011 - IMPRESIÓN 3D EN ORO Y PLATA
-        2012 - PRIMER IMPLANTE DE PRÓTESIS DE MANDÍBULA IMPRESA EN 3D


EL FUTURO QUE VIENE

Cada vez son más los concienciados  acerca de la limitación de recursos naturales que podemos encontrar en la Tierra, muchos de los cuáles ya tienen anunciada fecha de caducidad, es decir, de punto final a su suministro por agotamiento de existencias (petróleo, uranio…). A todo este entorno de concienciación se les acostumbra a poner bajo el paraguas de la ecología y, en bastantes ocasiones, se suele mezclar la ecología con miradas despectivas hacia los avances tecnológicos, como si estos fueran los causantes de los males que acechan a la humanidad actualmente.

Las armas no matan por sí solas. Es el individuo el que las dispara. Lo mismo ocurre con la tecnología. Todo depende del que la aplica, del cómo, el cuándo y del porqué.

El concepto de la impresión 3D es sí mismo ecológico según la definición anterior, por cuanto gasta exclusivamente el material necesario para realizar el diseño.

Ahora miremos con amplitud y altura y ampliemos el concepto de la impresión 3D sin limitarlo a la generación de las típicas ruedecillas de color que habitualmente vemos como producto final creado con uno de estos artilugios, a base de material ABS. Ampliemos la mirada y, ya puestos, la boquilla expulsora de la impresora y el material consumible. ¿Qué tal si ese material es estaño?

El estaño funde a unos 200 ºC, lo que puede muy bien ser manejado por una de estas impresoras, que ya trabajan a temperaturas similares. El resultado será que crearemos una rueda metálica similar a la anterior de ABS, pero esta vez de metal. SI el diseño es el de un recipiente de estaño, la boquilla irá soltándolo en la cantidad y tiempo necesario para ir construyendo el recipiente a cada pasada, sin que sobre una gota de material.

¡Eso es ecología!

Siguiendo en esa amplitud de miras, pongamos que la boquilla es más grande y que el material consumible es hormigón. Podremos construir un edificio entero sin que sobre material.

Esto ya no es futuro, sino que es presente y realidad actual, pues en China ya se han construido los primeros edificios utilizando la impresión 3D, es decir, el concepto.

Pronto veremos en nuestros hogares, en nuestro trabajo… toda esta innovación, precursora de una nueva Era en el desarrollo de la humanidad. Así lo han entendido en muchas sociedades, entre otras la madrileña, al dotar a los más de 301 institutos de Enseñanza Secundaria de la CM  de una impresora 3D, kits de robótica y equipamiento necesario para el desarrollo de la asignatura de Programación, ligada a la de Tecnología (Madrid.org, 2014).


REFERENCIAS

MADRID.ORG (2014). Dotación tecnológica de impresora 3D, kits de robótica y equipamiento para la asignatura de programación en los institutos de Secundaria de la Comunidad de Madrid. Recuperado el 28/03/2016 de http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_Actualidad_FA&cid=1354411271713&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura