lunes, 9 de septiembre de 2013

REPUTACIÓN EN LÍNEA... OLÍMPICA


INTRODUCCIÓN 

Tras la ilusión de los últimos meses, de los últimos días y especialmente de las últimas horas, nos ha invadido a muchos una decepción contagiosa que nos induce a buscar en lo personal las causas de nuestra desazón.
Personalmente lamento mucho que el sueño de “MADRID 2020” se haya desvanecido de forma tan abrupta, tornándose en pesadilla, pues el dolor es más hiriente cuando se tiene la sensación de injusticia, de haber realizado un gran esfuerzo y haberse entregado en cuerpo y alma a un proyecto sólido y solvente que no ha sido apenas valorado, de tener plena conciencia de que “razones ajenas” han pesado más que las estrictamente técnicas y deportivas relacionadas con el hecho.

Pero, ¿qué “razones ajenas” pueden haber influido para que MADRID 2020, sin duda el mejor proyecto, no haya pasado ni de la primera criba?


LA MALA REPUTACIÓN

“No a la gente no gusta que, uno tenga su propia fe. No a la gente no gusta que, uno tenga su propia fe. Todos, todos me miran mal, salvo los ciegos, es natural”. Eso cantaba Paco Ibáñez en el Olympia de Paris. Corría el año 1969. La canción, la mala reputación, nos apunta indirectamente hacia la visión que se tiene en estos momentos sobre España una vez se cruzan los Pirineos.

Evidentemente, habrán miles de opiniones al respecto, pero si admitimos como premisa que el proyecto MADRID 2020 era el más tangible (desarrollado ya más del 80%), con menor inversión (unos 1200 Mio €, por 4500 del proyecto japonés y de unos 14000 del turco)  y mejor presentado (según las propias palabras del Presidente del COI), no queda más remedio que relacionar los resultados con la reputación (regla de las tres “r”).

La reputación que tiene España fuera de sus fronteras no parece coincidir con la que se vende de puertas adentro. Los medios de comunicación, con algunas escasas y puntuales excepciones, suelen contagiarse del espíritu de la colmena, y o bien coincidir la mayor parte de las veces con el discurso oficialista del gobierno de turno, o bien con el de la principal oposición con posibilidades de gobernar en poco tiempo.

Según los primeros, en la actualidad ya se empiezan a ver “brotes verdes”, frase de los segundos cuando, hace menos de dos años, la realidad se empeñaba en no seguir sus vaticinios.


LO QUE PIENSAN FUERA

Circulan por Internet todo tipo de datos, también sobre España, claro. No hay más que buscar con algo de objetividad y éstos empiezan a llenar pestañas y pestañas del navegador. Algunos de estos datos, que se diría que han pasado sin despertar ningún interés entre la población o entre sus interlocutores sociales, son lo suficientemente graves como para, solo por ellos mismos, haber decantado la decisión del COI hacia el lado que nos dejaba vacíos de ilusión.

De entre los muchos datos que podrían extraerse de Internet a tal fin destaco los de TRANSPARENCY INTERNATIONAL, pues tras indagar en su Web he visto unos datos que me han parecido preocupantes, además de coincidentes con muchas opiniones que escucho a diario en tertulias de radio o de televisión.  Este organismo internacional, que lo dirigen personas de reconocido prestigio y reputación en sus profesiones, elabora varios  informes anuales que versan sobre la corrupción que se percibe de los diferentes países que componen el informe. Para ello, entrevistan a sus ciudadanos siguiendo protocolos científicos que garanticen la rigurosidad de los resultados.

En la Fig. 1 se representa por colores el mapamundi de la corrupción. Cuanto más oscuro es el color, más corrupción representa.



En la tabla que acompaña al mapa de la publicación (Transparency International, 2013), España ocupa en este ranking el puesto 30 (de 174 países), con una valoración de 65 sobre 100, siendo cien el valor cero de corrupción.

Es anecdótico pero triste que estemos emparejados con Botswana (ambos en la posición 30 y valorados con 65), pero por detrás de Chipre, mejor valorado en la posición 29, con una puntuación de 66. Da que pensar.


CONCLUSIONES

El color de España en el mapa anterior parecería razonable si no fuera porque desentona en Europa, junto con el de Italia, Grecia, Irlanda y varios países del Este, aunque eso no debería servirnos de consuelo. A tal efecto, Transparency International dice, a modo de resumen:

“Some countries score well, but no country scores a perfect 100. Two-thirds of countries score bellow 50, indicating a serious corruption problem. Public institutions need to be more transparent, and powerful officials more accountable.”

Sin duda alguna, las noticias sobre corrupción con las que nos levantamos cada mañana no pasan desapercibidas ni para la prensa internacional ni para la opinión pública en los países del entorno. Parece evidente que, por esas y otras razones, “todos nos miran mal, salvo los ciegos, es natural”.


REFERENCIAS


TRANSPARENCY INTERNATIONAL (julio de 2013). Barómetro Global de la Corrupción 2013. Visto el 9/09/2013 en  http://www.transparency.org/whatwedo/pub/annual_report_2012


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